Yennefer de Vengerberg

¿Quién?

Todo el que conozca el mundo de Geralt (la saga, los libros, los videojuegos...) reacciona ante el nombre de Yennefer de  Vengerberg, ya sea para bien o para mal.

Hechicera de piel clara, rizos negros que caen como una cascada por su espalda, cara angulosa, ojos violeta y un inconfundible perfume a lilas y grosellas. Siempre vestida de blanco y negro, de manera elegante, tal y cómo se espera en una hechicera de su nivel, y con un colgante de terciopelo con una estrella de obsidiana cuajada de diamantes.

Mujer de carácter, orgullosa (como es habitual entre aquellos que controlan la Fuerza), obstinada y cabezona en muchos aspectos. A lo largo de los libros vemos como siempre consigue lo que quiere, cueste lo que le cueste. 

Yennefer por JustAnoR

Podríamos quedarnos con este pequeño resumen de cómo es Yennefer, pero nos estaríamos quedando solamente en la superficie del personaje. Su pasado y las decisiones que no se le permitió tomar marcarían mucho los tormentos que la hechicera lleva a cuestas a lo largo de su vida. 

Nació contrahecha, con una joroba que marcó su niñez. Su padre le pegaba desde bien pequeña y no tardó en abandonar a la familia e irse con una amante, ya que no era posible que ninguno de sus hijos naciera deforme. Su madre, tras ver que su marido se iba a los brazos de otra, al mismo tiempo que culpaba a su vientre y a su familia de haber parido a una desgracia como Yennefer, soltó su ira y su dolor contra la pequeña niña, que hasta el momento sólo había buscado el afecto y el cariño de sus progenitores.

No sabemos cómo, posiblemente debido a que en el árbol genealógico de su madre hubo hechiceros elfos, Yennefer entró en la escuela de Aretusa. Fue allí dónde se formó como hechicera, dónde aprendió a manejar la Fuerza a su antojo y dónde llegaría a convertirse en la hechicera de la que tanto se habla en los reinos del Norte. 

Aún así, este cambio de niña jorobada y abandonada a mujer fuerte no fue de la noche a la mañana ni fue algo fácil para ella. Estando en la escuela intentó suicidarse, siendo Tissaia de Vries, antigua rectora de la escuela, la que le salvó le curó las heridas y enderezó su espalda. 

Se sabe que en algún momento de su vida, Yennefer llegó a perdonar a sus padres, pero tal y cómo ella misma dice, sólo tras la primera venganza. 

Dado que llegó a convertirse en una hechicera de todo derecho, tuvo que pasar por el proceso de esterilización obligatoria. Y a diferencia de muchos otros hechiceros, esto es para ella un peso que lleva encima y que no consigue quitarse, por lo que gran parte de su vida como hechicera lo ha pasado estudiando la regeneración de las gónadas.


¿Qué le une a Geralt?

Geralt y Yennefer se conocieron cuando nuestro brujo buscaba desesperado algún hechicero que pudiera salvar la vida de su buen amigo Jaskier. Dándose la casualidad de que en la ciudad a la que llegaron estaba viviendo Yennefer de manera temporal. Su primer encuentro no es más que el que ya vimos en el post Zumo de manzana. Pero tras una serie de idas y venidas, de encrucijadas y peleas, se acaban convirtiendo cada uno en el deseo del otro, y empieza lo que sería una complicada historia de amor que va y viene a lo largo de los años.

Primer encuentro de Yennefer y Geralt
por Jana Komarkova

Pero no es hasta que la pequeña Ciri se mete en el camino de Geralt, que no empezamos a entrever lo que llegaran a formar los tres. Dadas las habilidades de nuestra princesa, Geralt pide a Yennefer que instruya a Ciri en el arte de la hechicería. Y en esta relación maestra-alumna empiezan a formarse lazos más fuertes y que acaban siendo de madre e hija. 

Yennefer y Ciri por Niki Vaszi


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