Los nombres (II)

Ya en el anterior post entramos a hablar sobre el gran significado y la importancia que tienen los nombres de los libros en esta saga. Importancia por la capacidad que tiene Sapkowsky de incluir sus títulos en la trama de cada libro, dándole matices y significados diferentes a lo largo de sus páginas. 

En  el anterior nos quedamos en el tercer libro La sangre de los elfos, por lo que  hoy vamos a empezar hablando de Tiempo de odio. Teniendo en cuenta que desde finales de La espada del destino hasta el último momento de La dama del lago, el Continente se encuentra en guerra, puede resultar fácil pensar a qué puede querer referirse Sapkowsky con este nombre. Ya que la guerra, como ya sabemos, va más allá de nilfgaardianos contra norteños, y desde antes de esta el odio hacia las antiguas razas ya era algo visible, en este libro se genera una nueva brecha, en este caso, entre los hechiceros. Aquellos que lucharon codo con codo durante la segunda batalla de Sodden y que consiguieron un pequeño triunfo para los reinos del norte de repente se encuentran rodeados de traición, cuchillos por la espalda y la sangre derramada de los que eran propios compañeros. Las mejores intenciones inician este nueva era en la que el odio traerá el sufrimiento, el dolor y la muerte de las cabezas más importantes del consejo.

Pero el Tiempo de odio no sólo hace referencia a lo que está sucediendo ahora mismo, no se queda sólo en lo que la guerra trae consigo. Los tiempo de odio vienen desde más atrás, desde la época en la que no se permitió a Lara Dorren y Craguennan vivir su amor con libertad, siendo perseguidos y llevados a la muerte de una manera u otra. Y no se queda aquí, tiempos de odio son los que vivieron todos los asesinados brutalmente durante la revuelta de Falka. Porque el odio ha estado en el Continente desde tiempos inmemoriales, y siempre que hayas criaturas enfermas de odio, el Continente estará en tiempo de odio.

Portada de Alamut

Por último en el día de hoy, pasamos al siguiente libro de la saga, Bautismo de Fuego. El fuego redentor que limpia y endurece y por el que hay que pasara para salir convertido en una mejor versión de uno mismo. Y es así, como por primera vez veremos a Geralt luchando mano a mano con quien tanto ha hecho llorar a su pequeña pupila, con aquel muchacho al que unas semanas antes había pensado en matar. Juntos, saltarán al fuego rodeados de enemigos, defendiendo la entrada de un puente fronterizo de un país al que ninguno de los dos pertenece, aguantando los ataques constantes. Un bautismo que aunque no saque  una amistad como resultado, sí que trajo consigo entendimiento y una pequeña paz.

Pero no todos los bautizos de fuego traerán beneficio a aquel que lo pasa. También están los bautizos de fuego que no son otra cosa que el "castigo" merecido de una joven huérfana acusada de brujería. Una chica que iba a ser quemada viva por haber "cocinado" a un gato (que dormía entre el expectante público que esperaba que el fuego se prendiera). Por suerte nuestra pobre chica salvó su vida, saliendo de su "bautismo" con sólo algunas quemaduras en los brazos y nada más.

"—De ningún lugar vendrá la ay uda —habló con una voz sonora y metálica la

muchacha, que estaba sentada junto a una pila de troncos con los brazos

vendados—. De ningún lugar vendrá la ayuda. Sólo sangre. Y bautismo de fuego.

El fuego purifica. Y también mata."


Portada de Alamut


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