Brujos (2): las escuelas y Kaer Morhen

Como ya sabemos, por post antiguos, los brujos se entrenan desde niños en el arte de la lucha y en el uso de las señales. También se les educa en todo lo referente a monstruos y en la creación de elixires y pociones que les son de utilidad en la batalla. Esto nos hace plantearnos que debe haber un lugar, una escuela en la que los niños se preparen hasta que llegan a ser lo suficientemente fuertes y hábiles como para salir al mundo en busca de sus propios contratos y de su propia vida.

A lo largo de los libros se mencionan algunas de las escuelas de brujos, como la del gato, el grifo o el lobo. Geralt de Rivia, al igual que el resto de brujos que se nos presentan, pertenece a esta última escuela. El pertenecer a una escuela o a otra depende únicamente del brujo que te recoge. Lo normal es que el brujo que te encuentra te lleva con él, y aprendes entre los mismos muros entre los que él creció y leyendo los mismos libros que él leyó.

Los brujos suelen ser reconocidos por tener dos espadas, una de plata y otra de acero, por llevar siempre alguna de las dos cruzada en la espalda, con el mango por encima del hombro y, sobre todo, por el medallón de plata que llevan colgando del cuello. Un medallón que muestra un lobo, un gato, un grifo... y que tiene la capacidad de vibrar ante la presencia de magia y ante algunas criaturas, sirviendo de aviso para el brujo. Hay muchos rumores acerca de los brujos, y todo lo que tenga que ver con ellos, incluidos sus medallones, ningún hechicero se atrevería a tocar uno de estos medallones en los días y noches del Solsticio.

Aunque se han encontrado medallones con la cabeza del gato, y aunque aquellos que los llevan se hacen llamar brujos, no debemos caer en tal equivocación. Los Gatos, como se han autodenominado, no llegan a completar las mutaciones correctamente como para que ser considerados como brujos. Los gatos son en sí mutaciones fallidas. Son lunáticos, agresivos y psicópatas a medio camino entre los hombres normales y los brujos. Son asesinos agresivos, crueles e imprevisibles que se prestan a lo que sea necesario por conseguir unas monedas, espiar, proteger, traicionar... llegando incluso a crear importantes matanzas que han dejado en la retina del mundo la idea de que los brujos son monstruos. Es por esto, que el resto de brujos los desprecian y no les permiten resguardarse en sus fortalezas.

Medallón de la escuela del lobo (versión de la serie)

Y es de estas fortalezas de lo que vamos a hablar ahora. Habiendo una gran parte de la gente que teme u odia a los brujos, estos no pueden vivir en las ciudades tranquilamente, sobretodo cuando el frío llega, la mayoría de los monstruos hibernan y los contratos son casi inexistentes. 

Los brujos tienen sus guaridas en sitios remotos, alejados lo suficiente de las ciudades como para que a cualquiera que no sepa llegar, le sea imposible. En el caso de la escuela del lobo, tenemos Kaer Morhen, el Nido de los Brujos.

Kaer Morhen, está escondido en las montañas cercanas a Kaedwen, más allá de los senderos más frecuentados, entre marañas de bosques y barrancos. Hasta para aquellos que saben llegar les resulta complicado encontrar el camino correcto si no van con atención. Rodeando a la fortaleza se encontraba la Senda, una vereda llena de trampas y obstáculos en las que los aprendices de brujo entrenaban duramente para conseguir controlar su respiración y aumentar su velocidad. Tal era el peligro que  suponía la Senda que entre los jóvenes brujos se la llamaba como "El Matadero".

Kaer Morhen por oTimOn

Una vez que te acercas a la entrada de Kaer Morhen, puedes ver que las piedras tienen peces, conchas y caracolas. Cuentan que en la antigua lengua la fortaleza se llamaba Caer a'Muirenhen, lo que se traduciría como la Fortaleza del Mar Antiguo, y que podría ser que realmente estuviera a la orilla del mar, dejando así estas marcas en las piedras.

Por desgracia, esto no es lo único que se ve al llegar a las puertas de la fortaleza. Si vuelves a mirar, verás cientos de calaveras amontonadas al pie de las murallas. Las calaveras de los que murieron cuando muchos años atrás, un grupo de fanáticos consideraron que los brujos eran demasiado peligrosos como para dejarles vivir entre las personas normales. Ayudados de hechiceros que espoleaban más aún sus miedos, consiguieron conquistar la fortaleza y matar a todos los brujos que allí se encontraban. Los brujos mantienen los restos humanos para no olvidar lo que allí pasó.

Hoy en día ya no hay niños en Kaer Morhen, no se entrenan nuevos brujos. Sólo queda allí Vesemir, el más mayor de los brujos de la escuela del Lobo y durante los inviernos, cuando los monstruos ivernan, los brujos se reencuentran en su fortaleza, alegrándose de todo el que llega, porque significa que un año más, está vivo.


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