La persecución (o cacería) salvaje

Cuentan los elfos historias y leyendas que hablan de una reina de hielo que viaja por los cielos durante las tormentas de nieve, lanzando esquirlas de hielo. Esquirlas de hielo, que caen por doquier y que, en ocasiones, llegan al ojo o al corazón de las personas, volviéndolas frías y apagadas. Haciéndolas incapaces de ver la belleza en nada más que la blancura de la nieve. Y sus corazones se vuelven hacia la reina con tal ímpetu que sólo la idea de salir a buscarla les dará un atisbo de felicidad. Pero esto no es más que una trágica trampa, pues por mucho que lo deseen, nunca encontrarán a su amada y vagarán hasta que un día la muerte les alcance, con no más sentimiento que la nostalgia.

Poro otro lado, los humanos, cuentan su propia historia, sin tan elocuentes ni dulces palabras, sin tanta decoración ni sentimiento. Cuentan otra historia, que desde el más joven al más viejo sabe que ha de temer. Porque cualquiera se estremece y siente el frío recorriendo su espalda cuando se menciona a la Persecución salvaje.

"Es una hermosa descripción de un hecho horrible, la Persecución Salvaje, la maldición de algunos lugares. Una inexplicable locura colectiva que obliga a la gente a unirse a una comitiva espectral que se arrastra por el cielo. Lo he visto. Ciertamente, sucede a menudo en el invierno. Me han ofrecido mucho dinero para que acabara con esa plaga, pero no lo he aceptado. No hay remedio para la Persecución Salvaje..."

Geralt de Rivia

A. Sapkowsky 1992 La espada del destino

Que hasta los brujos tomen seriedad a la hora de hablar de la Persecución, nos debería de servir al resto como ejemplo para no tomarnos a la ligera la importancia de la misma. La Persecución salvaje no tiene, ni de cerca, ese toque romántico que los elfos le dan en sus historias. No es una bella reina surcando los cielos, es, nada más y nada menos que un ejército formado únicamente por muertos. Cadáveres cuya que viajan en formación sobre los lomos de esqueletos de caballos. Dirigidos por el Rey Perseguidor, a lo largo del cielo del Continente y dejando tras de sí pánico, pesadillas y dolor.

Sobre las osamentas de unos caballos cabalgaban los esqueletos de unos jinetes vestidos con armaduras y cotas de malla comidas por el óxido, capas hechas jirones, yelmos abollados y agujereados decorados con cuernos de búfalo, restos de penachos de plumas de avestruces y pavos. Por debajo de las viseras de los yelmos los ojos de los fantasmas brillaban con un resplandor lívido. Unos estandartes deshilachados gemían al viento.

A la cabeza de la demoníaca comitiva galopaba un ser en armadura, con una corona sobre el yelmo, con un medallón sobre el pecho, envuelto en una coraza herrumbrosa.

A. Sapkowsky 1997 La torre de la golondrina


Por todos es sabido que la aparición de la Persecución salvaje es un mal presagio, es un anuncio de que una guerra se aproxima. Sin embargo, su función no se queda en un sólo mensaje. Cuando esta jauría de no muertos baja de los cielos y fija su objetivo en alguien, esta persona desaparece. Se dice que los desaparecidos pasan a formar parte de este ejército infernal, y que su destino es seguir reclutando a más gente para el mismo.

Persecución salvaje (Autor desconocido)


A  lo largo de los libros, no sólo se nombra a la Persecución salvaje, como acontecimiento más al que deben enfrentarse. Realmente tiene un papel importante que puede pasar desapercibido hasta el final, o que en una primera lectura, parezca más superfluo. Pero para poder entender bien todo, nos falta información sobre el mundo de Geralt y sus personajes, así que dejaremos estos temas, para más adelante.

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