Brujos
Los brujos, ellos son la diferencia entre el mundo fantástico creado por Sapkowski y los otros muchos mundos de fantasía con los que hemos crecido. En el mundo de Geralt de Rivia los brujos no usan varitas ni son capaces de hacer grandes encantamientos, en este mundo los brujos son cazadores de monstruos, asesinos a sueldo que vagan por los caminos en busca de contratos con los que ganarse la vida. Expertos en el uso de la espada, conocedores de todos los monstruos reales e irreales y del mejor modo de acabar con ellos.
Siglos atrás los brujos eran necesarios, los monstruos vagaban por todos lados, algunos cazando para comer, otros atacando cuando se veían intimidados, en general dejando cadáveres de personas a su paso, incrementando las pesadillas de las personas. Sin embargo, las construcciones, las edificaciones, la expansión de los humanos, alterando a la naturaleza para que se ajuste a sus necesidades, ha hecho que estos monstruos hayan ido desapareciendo poco a poco. Muchos de los que había han quedado sólo como historias que se cuentan a los niños para asustarlos, y los que antes salvaban al mundo de los monstruos han pasado a ser los nuevos monstruos, aquellos de quien tener miedo.
Incomprendidos, en un mundo que les teme, el número de brujos que hay en el Continente ha ido disminuyendo. Los monstruos escasean y la gente ya no paga por acabar por ellos, a muchos brujos no les queda otra opción que meterse en ejércitos o convertirse en matones y asesinos a sueldo.
Ya no se entrenan brujos, a pesar de que siguen existiendo las fortalezas como Kaer Morhen, lugar de reunión de aquellos que siguen en el mundo con el medallón del lobo. En sus mejores momentos los niños llegaban para entrenarse físicamente e intentar llegar a ser brujos. Estos niños principalmente eran huérfanos o niños abandonados o vendidos por sus padres, pero en algunas ocasiones son niños entregados por el derecho de la sorpresa.
Es así como un niño pasa a ser aprendiz de brujo para empezar un camino de entrenamiento y de sufrimiento que siempre sigue las mismas tres fases, Elección, la Prueba de las hierbas y el Cambio.
- Elección: se impone a los niños ejercicio físico y una alimentación especial con la idea de preparar el cuerpo para las siguientes fases.
- Prueba de las hierbas: se le inyectan elixires a los aprendices de brujos que les hacen vomitar, sangrar y más maldades. El niño acaba cayendo en un estado de aletargamiento hasta que, si no muere, acaba por despertar. Esta prueba deja estéril al niño.
- Cambio: Tras la prueba de las Hierbas se le dan hormonas, infusiones, infección de virus, elixires mutagénicos, una y otra vez hasta que se obtenga el cambio deseado.
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