Geralt y Yennefer

La historia de Yennefer y Geralt es larga, inestable y apasionada (muy acorde a la vida de un brujo y de una hechicera). Se conocieron porque el brujo necesitaba de un hechicero que salvara la vida de Jaskier, quien fiándose mucho de los cuentos salió medio muerto de un encuentro con un Djin.

La hechicera utilizó tanto al bardo como al brujo para sus propios propósitos (encontrar, capturar y esclavizar al Djin). A causa de esto, Geralt acabó en la cárcel por agredir y humillar a altos cargos de la ciudad en la que se encontraban, que intentaban deshacerse de la hechicera. A Jaskier, por otro lado, lo necesitaba para que pronunciara sus tres deseos, liberando al genio y provocando la situación perfecta para su captura. 

Con lo que no contaba la hechicera era con que el autentico amo del genio no era el bardo, sino Geralt, por lo que el enfrentamiento que hubo entre Yennefer y el Djin fue una batalla mucho más feroz de lo que ella esperaba y mucho más destructiva. Lo único que salvó a la feliz pareja de la muerte fue el tercer deseo del brujo, que no fue otro que a la propia Yennefer.


Geralt y Yennefer por NastyaSkaya

Tras este primer encuentro, la relación entre ambos se hizo más fuerte e incluso vivieron medio año juntos en Vengerberg hasta que una mañana, bien pronto, sin hacer ruido y sin despertarla, Geralt salió de la casa de la hechicera dejando tras de sí una carta y un ramo de violetas. No sabemos como fue la reacción de la hechicera, pero seguro es que pensó mil y una formas de devolver el trato al brujo, cada una de ellas más cruel que la anterior.

Tardaron cuatro años en volver a verse. Yennefer iba en búsqueda de un dragón y Geralt, junto con Jaskier, iba por los caminos sin un propósito fijo, pero al escuchar el nombre de Yennefer, se unió a la comitiva. El primer encuentro entre los dos acabó en una conversación en la que la hechicera le dejaba claro que ella no es una cualquiera a la que se abandona sin consecuencias. 

Durante el camino tuvieron que sortear diferentes dificultades, que incluyen la caída de un puente, dejando a Geralt y Yennefer agarrados a las traviesas y con su vida en peligro. En este momento Geralt aprovecha para pedirle perdón a la hechicera, siendo rechazado de manera rotunda.

—Yen... 

—Cállate... y deja de moverte... 

—¿Yen? 

—No me llames así. 

—¿Aguantas? 

—No —dijo con frialdad. 

No luchaba ya, colgaba de sus hombros como un peso muerto y sin fuerza. 

—¿Yen? 

—Cállate. 

—Yen. Perdóname.

—No. Nunca.

La espada del destino A. Sapkowski (1992)


Tras muchas peleas, gritos y más de un herido, consiguieron encontrar a un dragón que ni siquiera esperaban defendiendo los huevos del que ellos seguían. Geralt y Yennefer volvieron a conectar y a verse como antaño lo hacían, saliendo de toda la historia con algunas heridas y con el presagio del dragón.

—Perdona mi sinceridad y mi franqueza, Yennefer. Está tan escrito en vuestros 

rostros que no tengo ni siquiera que intentar leer vuestros pensamientos.

Estáis hechos el uno para el otro, tú y el brujo. Pero no saldrá nada de todo ello.

Nada. Lo siento.


—Lo sé. —Yennefer palideció ligeramente—. Lo sé, Villentretenmerth. Pero yo 

también quisiera creer que no hay límites de lo posible. O al menos, que están lo 

suficientemente lejos.


La espada del destino A. Sapkowski (1992)

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