Emblonia

Redania y Temeria, dos de los países más grandes del norte y con frontera colindante. Sin embargo, no siempre ha sido así. En la desembocadura del río Pontar se encontraba, tiempo atrás, un pequeño reino hoy en día olvidado. El reino de Emblonia, vecino de Redania y Temeria.

Emblonia era un país de los que podíamos considerar menores, tanto en tamaño como en importancia. Dada la situación geográfica del país, el país contaba con unas tierras muy fértiles, gracias al poso de los sedimentos transportados por la corriente del río desde lo alto de las montañas a lo largo de los siglos.

A pesar de estos beneficios, de las posibilidades comerciales que esto podría haber dado al país, de la importancia que podría haber conseguido frente a sus vecinos, la mala gestión del gobierno convirtió este paraíso agrícola en unas tierras baldías y desaprovechadas.

Antigua ubicación de Emblonia


Mientras tanto, Redania y Temeria habían experimentado un aumento demográfico importante y la necesidad de materias primas empezaba a convertirse en un problema de estado. Los gobiernos de ambos países miraban con ojos golosos las tierras de su país vecino y veían en ellas la salvación a sus problemas. Por lo que, ni cortos ni perezosos, se repartieron el país. A base de enviar colonos consiguieron poco a poco borrar del mapa al reino. 

Desde entonces la parte de Emblonia que pertenecía a Temeria, se hizo llamar Pontaria y la de Redania, Ribera. Con una buena rotación de las tierras de cultivo, pronto la zona se convirtió en la huerta de los reinos del Norte. Sin embargo, las fronteras difusas entre Pontaria y Ribera siguen siendo hoy en día motivo de disputa. Cada poco tiempo, alguno de los dos países, manda comandos para que muevan los postes que fijan las fronteras y así conseguir, además de aumentar territorios, más pueblos que deban fidelidad a la corona y que tengan el deber de pagar el diezmo. 

Granjas en la orilla del río (Autor desconocido)

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