Hechiceros: el camino hacia la maestría

Aquellos que son capaces de usar la Fuerza, aquellos que nacen con la habilidad de percibir lo invisible, lo que lo mueve todo y que aprenden a moldear esta energía a su antojo. Aquellos que son llamados hechiceros, son nuestro tema para hoy.

Solamente los jóvenes capaces de pasar las exigentes pruebas de acceso (y que puedan pagarse la matrícula) entraran en una de las academias de magia de los reinos del norte. Aretusa, academia femenina localizada en la isla de Thanned (Temeria) o Ban Ard, escuela masculina localizada en la ciudad de mismo nombre en Kaedwen.

Una vez que han terminado sus estudios, los hechiceros pueden escoger tres caminos distintos.

  • Trabajar en la misma escuela como ayudante.
  • Entrar en casa de otros hechiceros como aprendices.
  • Hacerse dwimveandra, es decir, viajar a lo largo del mundo, trabajando cierto tiempo con distintos maestros.

Autor desconocido

Tras varios años aprendiendo de primera mano lo que es ser un hechicero, ya sea de una forma o de otra, los adeptos deberán volver a sus respectivas escuelas y pasar por los exámenes que les permitirán obtener el grado de Maestro de Magia.

Los hechiceros que consiguen alcanzar este rango tienen a su disposición varios caminos con los que ganarse la vida. Los que tengan mejores contactos podrán acabar formando parte del consejo de algún rey. Los que no quieran verse involucrados en la política, podrán ir por el mundo como sanadores, aliviando mágicamente las enfermedades y malestares de las personas, o centrarse en una sola ciudad, dónde pueden dar servicio como matronas o vender elixires y ayudas mágicas a todo aquel que pueda pagarlas.

Por otro lado, aquellos que no acaban sus estudios, aquellos que no eran suficientemente buenos como para llegar a denominarse hechiceros o que por no cumplir las estrictas normas de las mismas acababan fuera, no se les podía dejar sueltos y sin ningún tipo de oficio. A los mozos de Ban Ard se les daba puestos en la diplomacia, el ejército, la policía o incluso la política. Por otro lado, las chicas de Aretusa, acababan como abogadas.

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