Ghul

La guerra contra la Nilfgaard ha dejado todo infectado de putrefactos cadáveres dejados atrás sin tiempo, ni gente para darles sepultura, o colgados de los árboles como advertencia. La cosa es que resulta complicado recorrer los países sin notar los cuerpos.  Pero aquellos que tienen mejor ojo se pueden dar cuenta de en ciertas zonas, los cuerpos tienen marcas que no son ni de espadas ni de orcas, ni de ningún tipo de arma que los ejércitos o los campesinos puedan usar. Algunos cuerpos tienen marcas de dientes, de mordiscos. A algunos cuerpos les faltan extremidades o están abierto en canal de manera muy grotesca. No es que los ejércitos se hayan vueltos locos, no es que el mundo esté perdiendo la cabeza más aún, es que donde hay cadáveres, aparecen ghules, y los campos de batalla no son una excepción.

Los ghules son criaturas necrófagas, con unas uñas cortas y romas para cavar en las tumbas y arañar la tierra hasta sacar a la superficie su tan ansiada comida; con fuertes dientes que les permite roer los huesos y una lengua fuerte y fina con la que consiguen sacar el tuétano de los mismos.

Ghul por BorjaPindado

No tienen un nicho ecológico propio, y como es lógico, les puedes encontrar en los lugares dónde es habitual encontrar cadáveres, lugares donde ellos puedan alimentarse sin dificultad, como cementerios, túmulos, necrópolis y los campos de batalla.

Pero que los ghules se alimenten de cadáveres no implica que no sean peligrosos para los vivos. Si están hambrientos o entran en arrebato pueden lanzarse a por cualquiera que se encuentre. Así que nunca está de más conocer algunos de los puntos débiles de estas criaturas. Los ghules son muy sensibles a la plata, a la luz fuerte y al fuego. A los brujos (al menos de la escuela del lobo) se les enseña que a la hora de enfrentarse a un ghul es mejor hacerlo con plata y en las tinieblas. Aprender a enfrentarse a ellos a la luz de la luna y las estrellas, pues cualquier luz fuerte, aunque sea perjudicial para el ghul, también lo es para uno mismo, pues toda luz genera una sombra.

Por último, no todo los ghules son iguales. Dentro de estas criaturas nos podemos encontrar con los graviers, que son bastante más grandes y más fuertes que los ghules normales. La manera de reconocerlos, aparte de su tamaño, es mediante las tres crestas de hueso que les sale del cráneo. Además, los graviers pueden infectar a sus presa con veneno de cadáver con el más mínimo rasguño, lo que los convierte en un peligro aún mayor, pues no todo el mundo tiene a mano elixires de brujo o hechiceriles para contrarrestar su efecto.

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