Renfri y su venganza
Ya en su momento hablamos de las princesas afectadas por la supuesta maldición del sol negro. Específicamente empezamos a conocer la historia de una de estas pequeñas, Renfri. Recordemos de manera rápida su historia. Su madrastra mandó al hechicero Stregobor que la matara, ella huyó y vivió con siete gnomos con los que robaba a los mercaderes, hasta que una supuesta pelea acabó con todos los gnomos muertos. Acabó encerrada en un cristal mágico hecho por Stregobor. Un príncipe la encuentras así y consigue romper el hechizo, muerte tanto él como su padre y Renfri acaba casada con su hermano, como reina, hasta que un motín en palacio le obligó a volver a los caminos.
¿Y dónde nos encontramos ahora? Buscando venganza. Si su madrastra no se hubiera deshecho de ella, su futuro hubiera sido muy distinto, ella habría vivido como princesa hasta que se hubiera casado con algún noble, viviendo sin penurias, ni hambre ni teniendo que matar para sobrevivir. Aridea (su madrastra) acabó muerta envenenada (nunca se supo si a manos de Fredefalk, su marido y padre de Renfri o a manos de la propia Renfri) y el único que queda con vida lo que le arrebataron su vida es el propio Stregobor.
Tras el motín en el palacio Renfri decidió ir en busca de Stregobor. Después de tres intentos de asesinatos en Kovir el hechicero decidió irse a Pontar, al poco tiempo se tuvo que ir hasta Agren, pero no tardó en tener que volver a moverse, acabando al final el Blaviken un pueblo de Arcomora. Allí, haciéndose llamar Irion y consigue vivir tranquilamente un tiempo, pero Renfri acaba llegando a la ciudad con un grupo de asesinos de la peor calaña. Es en este momento cuando Geralt llega a la ciudad, con una kikimora a cuestas en busca de alguien que le pueda pagar unas monedas por el bicho.
La llegada del brujo a Bloviken no pasa desapercibido por Stregobor, quien se acaba reuniendo con él, y tras contarle las mil crueldades que ha cometido Renfri, la mutación que la hace igual de peligrosa que cualquier otro monstruo y la persecución que lleva sufriendo desde hace tiempo, le pide que se deshaga de ella. Geralt rechaza el trabajo, pues aunque pudiera ser cierto la mutación, no es un monstruo, sólo una persona. Ante esta negativa, el hechicero le dice que no puede quedarse a un lado, que aunque él no quiera, alguien va a acabar muerto y que debería escoger el mal menor (desde su punto de vista, la muerte de una monstruosa, cruel y despiadada mutante).
No tuvo que pasar mucho tiempo tras ver al hechicero para que nuestro brujo encontrara a la otra parte de la historia. Renfri, sin pudor alguno, le cuenta que el hechicero morirá mañana, y que el mal menor sería que fuera el hechicero el único muerto, sin embargo el hechicero vive encerrado en una torre, con tantos sortilegios y protecciones, que si intentara acabar con él, toda la ley del pueblo y el propio pueblo se lanzarían contra ella. Y esto, desde el punto de vista de Renfri, acabaría como una auténtica masacre contra los ciudadanos y contra el hechicero. La única manera de evitar todo esto sería que o el hechicero se entregara voluntariamente o que el brujo, con la confianza que Stregobor tiene en él, le mate. De nuevo, el brujo se niega a participar en el enfrentamiento, y tras un momento de confusión en el que Renfri actúa como una fuente, le promete a Geralt que al día siguiente abandonará el pueblo, sellando su promesa con sus propios cuerpos.
Llega la mañana, día de feria en Balakiven, Renfri frente a la puerta del hechicero le ofrece un trato, hasta que no salga de la torre sin oponer resistencia, matarán a personas del pueblo, una a una. Geralt no tarda en ir hacia el lugar. Acaba rápido con los secuaces de la princesa y pronto se encontró con ella. El hechicero, con su gran empatía, ha rechazado la propuesta de Renfri, bien puede matar a todo el pueblo, que nadie va a entrar ni salir de su torre. Pero Renfri no se va a echar atrás con su amenaza. Empieza una pelea entre los dos, una pelea a espada limpia en el que la princesa acaba muerta, desangrada en los brazos del propio brujo.
| Renfri y Geralt por Malabra |
Pero aquí no se acaba la historia, Stregobor salió de su torre para recuperar el cuerpo muerto de la princesa y diseccionarlo. Geralt se lo impide espada en mano, y tras un momento, se da cuenta de la matanza que se ha producido, todo el grupo de Renfri está muerto, con las tripas por el suelo y la sangre creando un espectáculo escabroso. El pueblo, desconocedor de toda la historia, está aterrado y cuando parece que Geralt, agotado mentalmente por todo, baja la espada al fin, las piedras empiezan a lloverle. Todo el pueblo, al que ha salvado, le apedrea y le grita para que se vaya, y desde entonces, uno de los nombres que nuestro brujo arrastra tras de sí, es el del Carnicero de Blaviken.
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