Ciri, la espera de la primavera.

Las cosas se han complicado en Kaer Morhen, las habilidades como Fuente de Ciri sobrepasan por mucho los conocimientos tanto de Geralt, como de Vesemir como del resto de brujos que han pasado el invierno en la fortaleza. Triss ha conseguido evaluar la situación y comprender la grandeza del problema. Ciri es una médium fuerte  y hay algo que intenta apoderarse de ella, algo mucho más fuerte que la hechicera. Tanto que si hiciera falta ahogar la habilidad de la princesa, Triss no podría hacer nada, y haría falta un hechicero (o hechicera) de mayor poder.

Fue Triss la que consiguió convencer al brujo de que con la llegada de la primavera llevara a Ciri a un lugar seguro dónde Yennefer pudiera ocuparse tanto de su cuidado como de su formación mágica. Y hasta entonces, hasta que se abran de nuevos los caminos, Triss tomaría a la niña bajo su protección, cuidándola día y noche.

Y así pasó el invierno, Triss encargándose de la princesa, tranquilizándola en sus pesadillas, abrazándola mientras repite una y otra vez "Va'esse deireàdh aep aigean", "Algo termina" en una lengua que no puede conocer a tanto nivel. Dándole lecciones de la Vieja Lengua y jugando con ella en la nieve.

Pero la nieve se derritió y el buen tiempo llevó a Geralt, Ciri y Triss a los caminos, hacia Ellander, hacia el  santuario de Melitele bajo la dirección de Nenneke. Y es en los caminos dónde Geralt y Ciri empiezan a ver cómo ha avanzado la guerra, restos de ataques de Scoia'taels a puentes, y puestos de guardias. Humanos y elfos muertos acumulados, pudriéndose.

Pero siguieron el camino, y se encontraron una caravana, llamativa por tener todos los carros muy buen tapados, con guardias reales y un grupo de enanos para proteger la mercancía (mucha vigilancia para una simple caravana). Y al mando de este grupo de enanos no estaba otro que el propio Yarpen Zigrin. Tanta vigilancia era en parte por el miedo de un ataque Scoia'tel. Y aquí una de las grandes lecciones que Ciri tiene que aprender a lo largo de su camino, por qué un enano vigila una caravana propiedad de los humanos, del ataque de los no-humanos. 

—Tenemos que vivir los unos junto a los otros —continuó Yarpen—. Nosotros y vosotros, humanos. Porque simplemente no tenemos otra salida. Desde hace doscientos años lo sabemos, y desde hace más de cien trabajamos en ello. ¿Quieres saber por qué entré al servicio de Henselt, por qué tomé esta decisión? No puedo permitir que este trabajo haya sido en vano. Más de cien años hemos intentado acomodarnos a los humanos. Medianos, gnomos, nosotros, incluso los elfos, porque no hablo de las rusalkas, las ninfas o las sílfides, éstas fueron siempre independientes, incluso entonces cuando todavía no estabais vosotros. Por los cien diablos, esto ha durado cien años, pero hemos conseguido de algún modo organizar una vida en común, una vida los unos junto a los otros, hemos conseguido en parte convencer a los humanos de que nos diferenciamos de ellos en muy poco...

—Nosotros no nos diferenciamos en nada, Yarpen.

El enano se dio la vuelta violentamente.

—En nada nos diferenciamos —repitió Ciri—. Al fin y al cabo piensas y sientes como Geralt. Y como... como yo. Comemos lo mismo, del mismo caldero. Ay udas a Triss y y o también. Tú tuviste abuela y y o tuve abuela... A mi abuela la mataron los nilfgaardianos. En Cintra.

—Y a la mía los humanos —dijo con énfasis el enano—. En Brugge. Durante un pogromo.

A. Sapkowski (1994) La sangre de los elfos

Ciri y Yarpen por DoroKitsune

Pero Ciri aprendió aún más de los elfos, de su historia, de sus batallas, de su decadencia, de la rosa de Shaerrawedd. Geralt le enseñó las ruinas del palacio, cómo los elfos siguen peregrinando hacia allí y por qué continúan con la lucha. Ciri se pinchó con una de las rosas y un fino hilo de sangre cayó de sus dedos, una visión de un ataque al convoy llenó su cabeza.

Corrieron de nuevo a dónde estaba la caravana, los Scoia'taels atacaban con bravura y la lucha acabó con varios muertos en ambos bandos. Los carromatos cayeron y la mercancía (que ni los propios enanos conocían) salió a la luz, piedras y cantos rodados con menos valor que la mierda de un caballo. Porque en una época en la que los Scoia'taels no paran de atacar, ¿quién se va a fiar de un grupo de enanos para proteger mercancías valiosas sin hacerles pasar primero por una prueba?

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