Profecía del frío blanco

Las sociedades de todos los mundos tienen siempre una mirada hacia lo que podemos llamar, o considerar, el fin del mundo. A veces, se debe a la caída de meteoritos, extinciones masivas o a la caída de un gran imperio que sustenta el mundo tal y cómo lo conocemos. En el Continente no iba a ser menos. En este caso, el miedo que se tiene es a la llegada del frío blanco.

El frío blanco fue predicho años atrás por Ithlinne Aegli aep Aevenien, una sibila élfica, conocida entre los humanos como Itliana. Sus palabras sobre el fin el de la civilización, el holocausto, la destrucción tienen hoy varias versiones. Dos de ellas son las que podemos leer aquí.

Versión 1

Florecillas, nana y canción de cuna de los elfos.

En verdad os digo que se acerca el tiempo de la

espada y el hacha, la época de la tormenta salvaje.

Se acerca el Tiempo del Invierno Blanco y de la Luz

Blanca. El Tiempo de la Locura y el Tiempo del Odio,

Tedd Deireádh, el Tiempo del Fin. El mundo morirá

entre la escarcha y resucitará de nuevo junto con el

nuevo sol. Resucitará de entre la Antigua Sangre, de

Hen Ichaer, de la semilla sembrada. De la semilla que

no germina sino que estalla en llamas.

¡Ess’tuath esse! ¡Así será! ¡Contemplad las señales!

Qué señales sean, yo os diré: primero se derramará

sobre la tierra la sangre de los Aen Seidhe, la Sangre

de los Elfos...

Versión 2

Llegará el Tiempo del Odio,

 y el árbol perderá sus hojas,

 el renuevo se marchitará, 

se pudrirá el fruto y la semilla se agriará,

 y en los valles los ríos en vez de agua 

arrastrarán hielo.

 Y llegará el Frío Blanco, y tras él,

 la Luz Blanca,

 y el mundo morirá entre la ventisca

Estas palabras no vaticinan otra cosa que el final del mundo, una bajada de las temperaturas, una nieve constante acompañada del huelo. Una capa blanca perenne en el mundo, que haga imposible la vida.

 Los vaticinios de Itlina, el famoso Frío Blanco, el Tiempo del Hielo y de la Tormenta del Lobo. Un mundo que muere entre nieves y hielos para, como dice la profecía, renacer al cabo de los siglos de nuevo. Limpio y mejor.

A. Sapkowski (1999) La dama del lago

¿Pero realmente se conseguirá un mundo mejor? Eso es algo que no podremos adivinar, y que los que ahora viven en el Continente, nunca llegarán a conocer. 

Es fácil encontrarse a sacerdotes gritando a los cuatro vientos la llegada de este suceso. Metiendo miedo y alertando a todo aquel que lo escucha. Casi cada año, con la llegada del frío invierno alguien lo ha atribuido al hielo blanco, diciendo que la profecía del fin del mundo había llegado. Sin embargo, cada año la primavera llegaba de nuevo, el paisaje se deshelaba y el calor manaba de nuevo de los corazones. Tantas veces ocurrió esto que con el tiempo hasta los niños dejarían de creer en las palabras de Ithlinne.

Aún así, su estudio fue frecuente entre los eruditos y hechiceros. Algunos seguían viéndolo con un aura místico, vinculándolo a la Fuerza y a su poder mientras que otros, creían que cambios en la órbita del planeta alrededor del sol (abriéndose y alargándose) y en su propio eje producían cambios en la temperatura de los extremos del polo, que aguantan más tiempo tiempo con hielo, con temperaturas bajas. Estas temperaturas, al chocar con las cálidas corrientes del sur provocan más precipitaciones de nieve, más hielo. Año tras año el hielo se expande un poco más, hasta que en algún momento, el hielo sea tal que sea lo único que quede.



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