Adda y Foltest

Todas las familias reales cuentan con sus propias historias. Sus propios problemas, guerras, traiciones, enlaces... Pero pocas son las familias que cuentan con historias tan escalofriantes como lo ocurrido al actual rey de Temeria, Foltest. 

Acaba de morir el rey Medell, padre de Foltest, y aún no habían llegado a coronar a este, cuando Foltest anunció algo que nadie se esperaba. Su hermana pequeña, Adda, y él habían empezado una relación y ella estaba en cinta. La noticia fue un shock para todo el castillo, siendo muchos los que no veían con buenos ojos el embarazo de la princesa. Pero más sorpresa fue cuando el rey empezó a hablar de boda. 
Los consejeros del rey intentaron persuadirle de celebrar la boda, incluso llegaban desde otros reinos mensajeros que ofrecían a sus princesas para casarse con Foltest. Ofertas que si hubiera sido por el rey, se habrían respondido a base de apalizar al mensajero. 

Parecía que todo iba a ser un cuento con final feliz para la pareja. Un bebé en camino, una boda preparándose y mucho amor para la feliz pareja, hasta que llegó el parto. Adda sufrió un parto duro y del que, para sorpresa de todos, no salió un bebé rosado y precioso. De los allí presentes, una comadrona saltó por la ventana y la otra perdió el seso para el resto de su vida. 

Adda murió en el parto y el bebé apenas unos momentos tras nacer. Foltest ni siquiera llegó a verlo, pero todo el que había visto a la criatura le aconsejó y casi le suplicó que quemara a la niña o que enterrara su cuerpo lejos, bajo muchos metros de tierra. Pero el rey, en su estado de pérdida y tristeza por haber perdido a su amada y a su hija en el mismo día, hace caso omiso a todos los consejos y ordena enterrar el cadáver de la pequeña en un sepulcro, en una cripta cercana al palacio. 
Durante unos años, nada pasó en la ciudad, sin embargo, un día, sin saber cómo, unos cadáveres aparecieron cerca de la cripta. Desde entonces, todo aquel que se adentre de noche en la cripta aparecía destrozado. A veces solo aparecía el esqueleto, roído; otras veces el cuerpo estaba mordisqueado solo por una parte o destripado. Además con cada luna llena aparecían cuerpos por la ciudad, atacados brutalmente. 

No tardó Foltest en buscar ayuda en hechiceros o en cualquiera que pudiera desencantar a su princesa. Ya que la causante de todos estos estragos no era otra que su hija, que nacida como una estrige, estaba alimentándose de todo aquel que hubiera tenido la mala fortuna de cruzarse en su camino. La mayoría de los que acudieron a la llamada del rey le aconsejaban matar al monstruo, pero el rey, en lugar de escucharles, les echaba a patadas de las murallas de la ciudad. 
Algún inconsciente se atrevió a adentrarse en la cripta para deshacer el embrujo que convirtió a la princesa en monstruo, pero ninguno consiguió salir vivo de la cripta. Hasta hubo brujos que se acercaron para conseguir un contrato. La mayoría se escogían de hombros y se iban al saber que debían desencantarla y no matarla y el que accedió a lo segundo, acabó con sus entrañas esparcidas por la cripta. 

No fue hasta que el brujo Geralt llegó a la ciudad, tras seis años de ataques de la princesa, que se ofreció a desencantarla impindiendo que la estrige volviera a su sarcófago antes de que el gallo cantara tres veces. No sin heridas, el brujo consiguió romper la maldición, saliendo de la cripta con una adolescente con el intelecto de una niña pequeña, que sería conocida desde entonces como Adda, princesa de Temeria. 

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