Geralt de Rivia
Entregado por su madre Visenna, a los brujos de Kaer Morhen cuando solamente era un niño, Geralt de Rivia ha llegado a convertirse en uno de lo brujos más conocidos que hay en el Continente. Nacido en una época en la que cada vez hay menos monstruos y en la que los contratos y los trabajos para los brujos son más bien escasos, Geralt vaga por los caminos, enfrentándose a monstruos, salvando vidas y conociendo a gente que o intentará acabar con él o se convertirán en grandes amigos.
En su infancia ya destacó sobre los otros aprendices de brujos, teniendo una mayor resistencia en las pruebas de las hierbas, lo que le llevó a sufrir nuevos experimentos. Experimentos que niños normales no hubieran superado y que incluso en nuestro brujo dejaron algunas de las marcas que hoy le hacen tan reconocible, su pelo blanco y su piel más clara, lo que le dio el sobrenombre de El lobo blanco. A pesar del duro entrenamiento y de los crueles experimentos con los que creció, Geralt encontró en la fortaleza una familia, llegando a considerar a Vesemir, el brujo que le enseñó el arte de la esgrima, como el padre al que nunca conoció.
Se puede pensar de él como en alguien gruñón, poco hablador, que mantiene sus pensamientos para sí mismo. Se espera de él que sea frío, sin sentimientos y sin escrúpulos. Y en esto también encontramos a Geralt como una rareza, cuando se le ha pedido matar vidas que podían salvarse, ha hecho lo que estaba en su mano para no tener que mancharlas de sangre.
A lo largo de los años deambulando por los caminos y las ciudades, el brujo ha ganado amistades tan fieles como el gran bardo Jaskier o la sacerdotisa de Melitele Neneke, amores tan importantes como la hechicera Yennefer de Vergenberg y fama (para bien o para mal) de gran brujo y mejor asesino. Aún así, no todos los contratos han requerido la espada, a veces solamente le pedían servicios como consultor y otras como interprete entre razas. En otras ocasiones, se veía involucrado en luchas contra seres monstruosos, sabiendo que nadie pagaría ni agradecería sus servicios.
Sin embargo, esto sólo nos permite conocer de dónde viene Geralt. Se ha enfrentado a dragones en los que ni él mismo creía, a genio que conceden deseos, a seres hechizados, malditos, convertidos en auténticos monstruos, no es hasta que Geralt se ve obligado a acudir a un gran banquete real en Cintra que no empieza a entreverse el destino de nuestro brujo. Y es que es en este momento que su vida se ve ligada a la de una pequeña niña, Ciri, la que será en dos ocasiones su niña de la sorpresa.
Ilustraciones de Geralt
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Ilustración por Denis Gordeev. |
Ilustración por Niki Vaszi |


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