La rebelión de Falka

El pasado influye en el presente, los nombres importantes pasan de generación en generación, de boca en boca hasta de que la gente recuerda los nombres, pero no tanto los hechos. Hasta el punto de que casi se pierde el sentido y sólo queda la leyenda. 

Hoy venimos a hablar de Falka. Su  nombre resuena en las bocas de todos los niños cuando llegan las fiestas de Saovine, mientras queman muñecas que representan a la que empezó su vida como una princesa. 

Sangre en tus manos, Falka,

y sangre en tus ropas.

¡Arde, arde por tus culpas, Falka,

y padece una muerte horrorosa!

A. Sapkowski (1995) Tiempo de odio

¿Pero qué ha hecho Falka para que merezca un recuerdo así a lo largo del tiempo? Para eso tenemos que conocer su historia al completo. Y es que Falka es la hija de Vridank, rey de Redania y de una mujer noble de Kovir, lo que la convierte en princesa redana. Las lenguas, así como los cuadros, dicen que su madre carecía de belleza, por lo que cuando la joven Cerro (la misma que no cedió ante las peticiones de Lara Dorren) apareció en la vida de Vridank, la mujer tuvo que volver junto con su hija (de tan sólo un año) a Kovir, y allí tanto el rey como el reino se olvidaron de ellas.

Este abandono claramente marcó las decisiones de nuestra pequeña niña, pues 25 años más tarde, volvió a presentarse ante su padre para recordarle su existencia y que ella es la primogénita y heredera al trono. Sin embargo, lo que empezaría con lo que podemos llamar como una guerra de sucesión, incitada por Falka y apoyada por parte de la nobleza tanto de Kovir como de Redania, pronto acabaría convirtiéndose en una revuelta campesina con un alcance por nadie imaginado.

Falka por cloudsdevourer

Falka mató a su padre, a Cerro y a los hijos de los dos, vengándose así del abandono y asegurando que la única opción posible para el trono fuera ella. Durante la rebelión ambos bandos realizaron actos atroces, pero siempre se recuerda a Falka como a alguien especialmente cruel. Los caminos se llenaron de muertos, en cada plaza se encontraba un cadalso con cadáveres putrefactos, postes con cuerpos inertes expuestos ante los ojos de cualquiera. Su gente despellejó al hechicero Radmir e incluso mandó quemar hasta las cenizas el castillo de Mirthe. Un auténtico infierno en la tierra. 

Pero como ocurre a menudo, la rebelión no se quedó en Redania, poco a poco se fue expandiendo a los reinos vecinos, llegando a convertirse en un momento de la historia que aún hoy en día recuerdan con tristeza los reinos del norte. Las consignas de "Muerte a los hechiceros", "Muerte a los reyes", "Muerte a los sacerdotes", "Muerte a los nobles", "Muerte a los ricos" se expandían como la pólvora.

Las tropas de Falka, secuestraron a la reina de Temeria, que no era otra que Riannon, hija de Lara Dorren, criada por Cerro tras su muerte. Riannon fue llevada a la fortaleza de Houtborg, pero su historia la contaremos en otro momento.

La rebelión para nuestra princesa no acabó bien, el odio que se había ganado a lo largo de los países y de la gente importante hizo que cuando la capturaron, su ejecución se planeara de manera cruel. La quemaron viva, con madera humedecida para que evitar que prendiera rápido y alargar así su sufrimiento. Pero Falka no se quedó callada, empezó a promulgar injurias contra todos los que la habían colocado allí, palabras tan crueles que pronto empezaron a llevar madera seca para terminar pronto con todo aquello.

Ni cuando las llamas la alcanzaron gritó de dolor, sólo maldijo a todo el que la estaba viendo.

¡Nacerá de la Antigua Sangre manchada un destructor de naciones y mundos! ¡De los mis sufrimientos cobrará venganza! ¡Muerte, muerte y venganza a todos vosotros y a vuestras generaciones!

A. Sapkowski (1995) Tiempo de odio

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