Caída de Cintra

Todas las historias tienen un problema al que los protagonistas deben enfrentarse. Todos los mundos tienen una oscuridad a la que afrontar. En el Continente, en el tiempo en el trascurre nuestra historia, el horror y el caos empieza con un ejército avanzando desde el sur con la intención de apoderarse de los reinos del Norte y de crear un imperio que abarque todo el Continente.

Los reinos del Norte nunca vieron a Nilfgaard, ni al resto de los países vasallos de este, como una amenaza real. Se conocían los golpes de estado y la inestabilidad política que se daba en el sur y no se le prestaba más atención que a una pequeña mosca. Además, los enfrentamientos entre reinos vecinos era algo bastante habitual, mandaban a sus ejércitos a matarse mutuamente durante un tiempo y acababan el enfrentamiento con grandes banquetes y rodeados de alcohol, para un tiempo después volver a empezar el ciclo.

Sin embargo, la guerra de la que vamos a hablar hoy no es una simple riña entre vecinos, esta guerra fue algo mucho más grande, más temeroso y que cambió por completo la vida de todos los que la vivieron. Sin que apenas se dieran cuenta, sin que las noticias llegaran a oídos de los grandes gobernantes y sólo los que eran capaz de observar con cuidado eran capaz de entrever.

Los ejércitos nilfgaardianos empezaron a avanzar desde el sur, conquistando, quemando y  arrasando con todas las tierras que se les ponían por delante. Metinna, Maetch, Nazair, Ebbing y todos los reinos al sur del monte Amell cayeron en manos del ejército negro antes de que en Cintra empezaran a ver el peligro. Y cuando las fuerzas nilfgaardianas llegaron a Cintra, no tardaron apenas en rodear por completo a al ejército de Cintra, dándose lugar una cruenta batalla que duró un día completo, desde el amanecer hasta el anochecer. El rey consorte Eist cayó en combate y la reina Calanthe no dudó en tomar el control, reorganizar las tropas e iniciar la retirada hacia la ciudad, cubriendo entre ella y los más fuertes caballeros al resto de las tropas. 

La ciudad no se defendió pues no había gente para proteger las murallas. Los caballeros que quedaban vivon, junto con las familias nobles y la familia real se encerró en el castillo. Ni siquiera el castillo tardó en ser conquistado, los hechiceros nilfgaardianos acabaron con la robusta puerta con tan solo un hechizo. Lo único que aguantó y se defendió mediante magia fue la torre del homenaje, tardaron 4 días completos en entrar en ella y lo que encontraron no fue más que cadáveres. Las mujeres habían matado a los niños, los caballeros a las mujeres y los hombres se atravesaron con sus espadas, la reina Calanthe, apareció ahorcada.

El pueblo, por su parte, hizo lo que pudo por huir y ser acogidos por huir hacia los países vecinos. Muchos murieron en el intento, atravesados por las espadas y lanzas del ejército invasor. Los pocos que llegaron lo bastante lejos de la batalla no se imaginaban lo que aún les quedaría por vivir.

En verde se muestran los territorios conquistados por Nilfgaard


Comentarios

Lo más visto

Brujos

La Fuerza, la magia, las señales de brujo

Cirilla de Cintra